MomentoEterno
Rafael Encarnación conoció a Mercedes Rosario un viernes de agosto de 1974, en la puerta de la iglesia de Santa Bárbara, Zona Colonial. Él tenía veintiún años y aserrín en el pelo — venía directo del taller de ebanistería de su padre en Villa Consuelo. Ella tenía diecinueve y cargaba una bolsa de telas que acababa de comprar en El Conde para los uniformes de la escuela donde trabajaba como costurera recién graduada del Instituto Politécnico. Se le cayó un rollo de tela blanca. Él lo recogió. Así comenzó todo.
Se casaron el 12 de septiembre de 1976 en esa misma iglesia. Él llegó con el único traje que tenía — uno azul marino que su padre le mandó a hacer con un sastre del barrio. Ella se cosió su propio vestido de novia, con tela de organza que consiguió fiada en la tienda de Don Lucho. La fiesta fue en el patio de la casa de los padres de Mercedes en la calle Hostos: arroz con pollo, cerveza Presidente, un pequeño bizcocho de tres pisos y un trío de guitarras que tocó boleros hasta las tres de la mañana.
Los primeros años fueron duros. Rafael trabajaba doce horas diarias construyendo muebles por encargo mientras Mercedes cosía vestidos en la sala de su apartamento de dos cuartos en Villa Juana. Cuando nació Rafael Junior en el 78, él tenía exactamente RD$47 en el bolsillo. "Pero teníamos las manos llenas de trabajo y el corazón lleno de ganas", dice Don Rafael cuando cuenta la historia.
Para 1985, lo que empezó como un taller improvisado en el patio ya era Mueblería Encarnación, en la avenida Duarte. Mercedes manejaba los números — "porque Rafael es un genio con la madera, pero con los cuartos, se le van de las manos". Juntos construyeron un negocio que hoy emplea a doce personas, incluyendo a dos de sus cinco hijos.
Sobrevivieron al huracán David en el 79 — perdieron el techo del apartamento y durmieron un mes en casa de los suegros. Sobrevivieron al huracán Georges en el 98 — el taller se inundó y perdieron tres meses de inventario. "Cada huracán nos tumbó algo", dice Mercedes, "pero nunca nos tumbó a nosotros". Después de cada tormenta, volvían a levantar todo juntos, pieza por pieza, tabla por tabla.
Cincuenta años después, Don Rafael todavía le trae una rosa los viernes a Mercedes — nunca falló, ni cuando ella estaba brava con él. Y cada domingo, sin excepción, ponen a sonar un disco de vinilo de Johnny Ventura y bailan merengue en la sala de su casa en Arroyo Hondo. Los nietos se ríen, los hijos graban videos, y ellos bailan como si el mundo fuera solo de los dos.
12 de septiembre de 1976. Zona Colonial, Santo Domingo. Ella se cosió su propio vestido. Él llegó con aserrín bajo las uñas y el corazón latiendo a mil. Boleros en el patio hasta las tres de la mañana.
Nacen Rafael Junior, Carmen, Yolanda, Miguel Ángel y la pequeña Altagracia. El taller del patio se convierte en Mueblería Encarnación. Mercedes maneja los números; Rafael, la madera.
Celebran 10 años con una cena en el Mesón de la Cava. Es la primera vez que salen solos desde que nació Rafael Junior. Mercedes usa un vestido rojo que se cosió ella misma. Rafael no puede dejar de mirarla.
20 años de casados. La mueblería ya tiene nombre en Santo Domingo. Los hijos están en la universidad. Don Rafael le regala a Mercedes una máquina de coser industrial — ella llora de alegría y le dice 'tú sí me conoces, mi viejo'.
Rafaelito Jr. les da el primer nieto. Don Rafael construye una cuna con sus propias manos — la misma madera de caoba que usó para la cama matrimonial treinta años antes. Hoy tienen ocho nietos.
Los cinco hijos les regalan un viaje a España. Rafael visita talleres de ebanistería en Andalucía. Mercedes compra telas en Madrid. Vuelven con maletas llenas y el corazón reventando.
Cincuenta años después, se miran con los mismos ojos de aquel viernes frente a la iglesia de Santa Bárbara. La diferencia es que ahora son cinco hijos, ocho nietos, un negocio familiar y medio siglo de rosas los viernes y merengue los domingos.
La boda — Iglesia de Santa Bárbara, 12 de septiembre de 1976
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sábado, 12 de septiembre de 2026
6:00 PM - 1:00 AM
Salón de Eventos La Atarazana
Calle La Atarazana #3, Zona Colonial, Santo Domingo, República Dominicana
Elegante — Se sugiere vestimenta en tonos dorados, crema, vino tinto o negro clásico. Caballeros: guayabera formal o traje.
La celebración comienza con una misa de acción de gracias a las 5:00 PM en la Iglesia de Santa Bárbara, el mismo lugar donde se casaron hace 50 años. A las 6:00 PM nos trasladamos al salón La Atarazana para la cena y la fiesta. Habrá orquesta en vivo tocando merengue clásico — Juan Luis Guerra, Johnny Ventura, Wilfrido Vargas — y un brindis especial a medianoche. Estacionamiento disponible en el parqueo del Hotel Nicolás de Ovando. Para confirmación de asistencia: Carmen Encarnación al +1 809-555-0176.
Los cinco hijos Encarnación
Sus hijos
Papi, Mami: ustedes nos enseñaron que el amor no es un cuento de hadas, es un taller de ebanistería — se construye con paciencia, se lija con cariño y se barniza con años. Gracias por 50 años de ejemplo. Los amamos más de lo que las palabras pueden decir.
Doña Juana — vecina de Villa Juana
Vecina de toda la vida
Yo vi cuando Rafael traía el aserrín en el pelo y Mercedes cosía hasta las dos de la mañana. Los vi luchar, los vi llorar después de cada huracán, y los vi levantarse siempre. Nadie merece esta fiesta más que ustedes dos. ¡Que Dios les dé salud para bailar otros 50!
Miguel Ángel Encarnación
Tercer hijo
Lo que más recuerdo de crecer en la casa de ustedes es el sonido: la máquina de coser de mami de lunes a sábado, la sierra de papi en el taller, y los domingos — los domingos era el merengue de Johnny Ventura mientras ustedes bailaban en la sala. Esa banda sonora me hizo quien soy.
Los ocho nietos
Nietos
Abuelo, Abuela: somos ocho y todos sabemos que el secreto de ustedes es simple — las rosas los viernes y el merengue los domingos. Nunca cambiaron la fórmula. Gracias por enseñarnos que lo constante es lo que dura. ¡Los amamos!
Don Rafael y Doña Mercedes sueñan con volver a España — esta vez, sin prisa. En vez de regalos materiales, pueden contribuir a hacer ese sueño realidad. Cualquier aporte, grande o pequeño, los acerca a su segunda luna de miel.
Banco Popular Dominicano Cuenta de Ahorros: 795-123456-0 Rafael Encarnación Cédula: 001-0987654-3