MomentoEterno
14 de Noviembre, 2026 · Jarabacoa
14 de noviembre de 2026
Nos enamoramos con tierra en las manos y el corazón lleno de verde. Así será nuestra boda, así será nuestra vida.
En marzo de 2020, cuando el mundo se detuvo, Gabriela y Juan Pablo se encontraron en lo único que seguía creciendo: los árboles. Una jornada de reforestación en las lomas de Constanza organizada por la Fundación Verde Quisqueya los puso lado a lado plantando caobas. Ella era bióloga marina reconvertida en activista ambiental. Él era ingeniero agrónomo con una finca de café orgánico en Jarabacoa que había heredado de su abuelo.
La primera conversación fue sobre la acidez del suelo y la supervivencia de las plántulas en altura. No fue romántica. Pero cuando Juan Pablo le ofreció un café recién tostado de su finca y Gabriela dijo que era el mejor café que había probado en su vida, algo cambió. Dos semanas después, él la invitó a conocer la finca. Ella llegó con botas de campo y una libreta de apuntes sobre polinizadores. Se quedó tres días.
Tres años después, Juan Pablo la llevó al mismo lugar donde se conocieron — las lomas de Constanza — al atardecer. Había un árbol de caoba ya crecido con un lazo dorado y un letrero de madera tallado a mano que decía: "¿Quieres crecer conmigo para siempre?" Gabriela lloró tanto que los pájaros se asustaron.
La boda será como somos nosotros: al aire libre, con los pies en la tierra, bajo un cielo lleno de estrellas, en la finca que Juan Pablo heredó de su abuelo Don Tomás. Flores silvestres, madera reciclada, velas artesanales y el aroma del café de la montaña. Si lloviera, perfecto — la lluvia bendice.
Nos enamoramos con tierra en las manos y el corazón lleno de verde. Así será nuestra boda, así será nuestra vida.
En marzo de 2020, cuando el mundo se detuvo, Gabriela y Juan Pablo se encontraron en lo único que seguía creciendo: los árboles. Una jornada de reforestación en las lomas de Constanza organizada por la Fundación Verde Quisqueya los puso lado a lado plantando caobas. Ella era bióloga marina reconvertida en activista ambiental. Él era ingeniero agrónomo con una finca de café orgánico en Jarabacoa que había heredado de su abuelo.
La primera conversación fue sobre la acidez del suelo y la supervivencia de las plántulas en altura. No fue romántica. Pero cuando Juan Pablo le ofreció un café recién tostado de su finca y Gabriela dijo que era el mejor café que había probado en su vida, algo cambió. Dos semanas después, él la invitó a conocer la finca. Ella llegó con botas de campo y una libreta de apuntes sobre polinizadores. Se quedó tres días.
Tres años después, Juan Pablo la llevó al mismo lugar donde se conocieron — las lomas de Constanza — al atardecer. Había un árbol de caoba ya crecido con un lazo dorado y un letrero de madera tallado a mano que decía: "¿Quieres crecer conmigo para siempre?" Gabriela lloró tanto que los pájaros se asustaron.
La boda será como somos nosotros: al aire libre, con los pies en la tierra, bajo un cielo lleno de estrellas, en la finca que Juan Pablo heredó de su abuelo Don Tomás. Flores silvestres, madera reciclada, velas artesanales y el aroma del café de la montaña. Si lloviera, perfecto — la lluvia bendice.
Las raíces de nuestro amor. Las personas que nos vieron crecer — literal y figurativamente — y que hoy sostienen nuestras ramas.
Las montañas de Jarabacoa — donde todo empezó
La propuesta en las lomas de Constanza
El escenario perfecto — amor entre flores silvestres
Finca Cafetalera Don Tomás — herencia del abuelo
El verde que nos inspira cada día
La fogata que alumbrará nuestra noche de bodas
Cada hoja nos recuerda por qué protegemos la tierra
Sesión de compromiso — dos almas del campo
Bienvenida con café orgánico recién tostado, agua de coco de la finca y música acústica en vivo. Hay estacionamiento en el terreno y una guagua de transporte desde el pueblo.
Finca Cafetalera Don Tomás, Jarabacoa
Bajo un arco de madera reciclada y flores silvestres, con las montañas de fondo y el sonido del río. Ceremonia civil y simbólica oficiada por nuestro amigo el Juez Marcos Almonte. Traigan pañuelos — van a llorar.
Jardín principal de la finca
El sol cayendo sobre las montañas de Jarabacoa crea la luz más mágica del Caribe. Fotos grupales en el mirador. Todos son bienvenidos.
Mirador de la finca
Brochetas de pollo al carbón, queso de hoja de Salcedo, frituras artesanales, frutas de la finca y cerveza artesanal dominicana. Barra de ron dominicano añejo.
Terraza de madera
Asado de res y cerdo en horno de leña, yuca al carbón con mojo, tostones, ensalada de la huerta, arroz con gandules y plátano maduro al horno. Cocinado con leña y amor por el equipo de la finca.
Mesas largas comunitarias bajo las estrellas
Gabriela y Juan Pablo bailan su canción: 'Besos en Guerra' de Morat. Brindis con ron añejo de 12 años, cosechado en el valle. Palabras de los padrinos y los novios.
sábado, 14 de noviembre de 2026
3:00 PM - 2:00 AM
Finca Cafetalera Don Tomás — Jarabacoa
Carretera La Ciénaga, Km 4.5, Jarabacoa, La Vega, República Dominicana
Semi-formal campestre — Caballeros: guayabera de lino o camisa clara con pantalón de vestir. Damas: vestido floral, enterizo o falda larga. Zapatos cómodos para césped y terreno natural. Por favor evitar tacones altos y vestido blanco. Colores sugeridos: verde, terracota, crema, blanco antiguo.
La boda es completamente al aire libre — traer una capa ligera para la noche de montaña (la temperatura baja a 18 grados). Bus chárter sale desde Santo Domingo a las 11:00 AM del Parque Central. Hospedaje recomendado: Hotel Gran Jimenoa (RD$3,500/noche, código GABRIELAYJP) o Rancho Baiguate (RD$2,800/noche). Para reservas y transporte: Camila Peña +1 829-555-7711.
Doña Alicia Medina
Madre de Juan Pablo
Mi Juan Pablo, desde niño preferías la finca a la ciudad, los árboles a los juguetes, el río al televisor. Cuando trajiste a Gabriela por primera vez y ella se quitó los zapatos para caminar por el cafetal, supe que era la mujer correcta. Dios los bendiga, hijos míos. El abuelo Tomás estaría tan orgulloso.
Camila y Santiago
Padrinos de Honor
Estábamos en esa jornada de reforestación cuando los vimos intercambiar números de teléfono embarrados de tierra. 'Solo es para coordinar voluntariado', nos dijeron. Sí, claro. Tres años después estamos aquí, padrinos de boda, con las botas de campo puestas y el corazón a mil. Los amamos.
Equipo Fundación Verde Quisqueya
Compañeros de voluntariado
Gabriela y Juan Pablo son la prueba de que el amor brota donde se siembra con intención. Los conocimos plantando caobas y ahora plantan una familia. El árbol que sembraron juntos aquel día ya mide dos metros. Como su amor. Nos vemos en Jarabacoa con las botas y la energía a tope.
Abuelo Tomás (en memoria)
Abuelo de Juan Pablo
Mijo, esta finca fue mi vida entera. La planté con tus manos cuando eras un chavalito de cinco años que no alcanzaba las ramas. Hoy tú la cuidas, la proteges y la compartes con alguien que la ama tanto como tú. Desde donde quiera que esté, los bendigo. Que el café de esta tierra siempre sea dulce para ustedes.