MomentoEterno
1940 — 2026 · En los brazos de la Altagracia
15 de mayo de 1940 — 3 de febrero de 2026
La casa de Rosa María olía a habichuela con dulce desde el Miércoles de Ceniza. Ese aroma dulce de habichuelas rojas cocinándose lento con leche de coco, canela en rama y batata — que se colaba por las ventanas y llegaba hasta la acera — era la señal de que Semana Santa había comenzado en el barrio. Los vecinos no necesitaban calendario; cuando el olor salía de la cocina de Doña Rosa en la Calle 5, era hora de sacar las sillas al patio y esperar su turno.
Aprendió a coser a los catorce años en una Singer de pedal que heredó de su abuela en Moca. Con esa misma máquina — que nunca quiso cambiar por una eléctrica — cosió vestidos de quinceañeras, trajes de novia, ropitas de Primera Comunión y batas de bautizo para medio Santiago durante más de cuarenta años. Todavía hoy, mujeres de 60 años recuerdan el vestido de quince que Doña Rosa les cosió, y cómo les tomaba las medidas tarareando un himno mientras los alfileres asomaban entre sus labios. El sonido de esa Singer a pedal, rítmico como un segundo corazón, era la banda sonora de la casa Taveras.
Cada noche a las siete, sin importar si llovía o si el apagón había dejado la casa a oscuras, Rosa María sacaba su rosario de cuentas de madera y reunía a quien estuviera cerca. El clic-clic-clic de las cuentas entre sus dedos era tan puntual como el reloj de la parroquia. Mantuvo esa costumbre por más de cuarenta años sin faltar una sola noche. Preparó a más de quinientos niños para su Primera Comunión como catequista, y del pecho nunca se quitó el medallón de la Virgen de la Altagracia que Don Julio le regaló el día de su boda — ni para bañarse, ni para dormir, ni para coser.
Su habichuela con dulce no tenía receta escrita. Cocinaba "a ojo", probando con la cuchara de palo, añadiendo un chin más de azúcar aquí, un toque de vainilla allá, y nadie pudo jamás replicar el sabor exacto. Cada Semana Santa, la casa se llenaba de vecinos, compadres, ahijados y hasta gente que ella no conocía pero que alguien había mandado "donde Doña Rosa, que ella siempre tiene". La receta se fue con ella porque nunca la escribió y porque, la verdad, ni ella misma sabía explicar lo que sus manos hacían por instinto.
Se fue en paz, en su cama, un lunes de febrero a las seis de la mañana. Los siete hijos estaban ahí — Carmen Luisa voló desde Miami y Francisco desde Nueva York la noche anterior, como si algo les hubiera avisado. Tenía el rosario entre los dedos y el medallón de la Altagracia sobre el pecho, igual que todos los días de su vida. Deja 18 nietos y 5 bisnietos que todavía buscan en cada habichuela con dulce ajena un sabor que ya no existe.
Nace Rosa María Gutiérrez en Moca, Provincia Espaillat, hija de Don Felipe Gutiérrez y Doña Mercedes Almonte.
Recibe su Primera Comunión en la Iglesia del Sagrado Corazón de Moca. Ese día nace su devoción a la Virgen de la Altagracia que la acompañaría toda la vida.
A los 16 años hereda la máquina Singer de su abuela y empieza a confeccionar trajes. Su primer encargo: un vestido de quinceañera para su vecina.
Se casa en la Parroquia Nuestra Señora de la Altagracia de Santiago. Comienzan juntos una vida de fe y familia.
Julio, Carmen, Rafael, Mercedes, Pedro, Ana y Francisco llenan el hogar Taveras-Gutiérrez de alegría, ruido y bendiciones.
Comienza a preparar niños para la Primera Comunión en la parroquia. Más de 30 años dedicada a enseñar la fe a las nuevas generaciones.
Llega Juanito, el primero de 18 nietos. Abuela Rosa descubre que el amor se multiplica sin dividirse.
Fallece su esposo Don Julio Taveras después de 56 años de matrimonio. Rosa María encuentra consuelo en la fe y en sus hijos.
Rosa María parte en paz, rodeada de sus hijos, a los 86 años. Deja 7 hijos, 18 nietos, 5 bisnietos y una comunidad entera que la llora.
Oración por el descanso eterno del alma de Rosa María. Inicio del novenario familiar.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración por la fortaleza de la familia. Reflexión sobre su vida de servicio.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración por los hijos en la distancia. Lectura de cartas de sus hijos en Nueva York y Miami.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración por sus nietos y bisnietos. Los jóvenes comparten recuerdos de Abuela Rosa.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración por la comunidad parroquial. Sus compañeras catequistas dirigen el rosario.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración de esperanza y resurrección. Cánticos en honor a la Virgen de la Altagracia.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración por las familias a quienes sirvió como modista. Vecinos comparten testimonios.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Oración de gratitud por su vida. La familia comparte su habichuela con dulce en su honor.
Casa familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago
Santa Misa celebrada por el Padre Miguel Santana. Levantamiento de banca y cierre del novenario. Recepción para familiares y amigos.
Parroquia Nuestra Señora de la Altagracia, Santiago
Altar con velas en la parroquia donde fue catequista por más de 30 años
La casa familiar en Santiago donde crió a sus 7 hijos
Reunión familiar en Navidad — su momento más feliz del año
Su pasión por la costura — más de 40 años como modista
Interior de la Parroquia Nuestra Señora de la Altagracia
Flores tropicales como las de su jardín en Santiago
En la cocina preparando su famosa habichuela con dulce
Con sus nietos — su mayor alegría y orgullo
Velas encendidas en su memoria — luz eterna para su alma
Abuela Rosa — su sonrisa iluminaba cada rincón
Tributo familiar — Abuela Rosa, por siempre en nuestros corazones
El olor a canela y leche de coco saliendo de tu cocina en Semana Santa. Eso. Eso es lo que más extraño, Abuela.
Juanito Taveras
Nieto
Cuando yo me iba a casar no tenía ni un peso para el vestido. Rosa me midió una noche, y tres semanas después me entregó el traje de novia más lindo que he visto, sin cobrarme un centavo. Así era ella.
Doña Fefa Martínez
Vecina de 50 años
En Moca dormíamos juntas en un catre y tú me enseñaste a enhebrar la aguja a la luz de la lámpara de gas. Tenías ocho años y ya cosías más derecho que Mamá. Sesenta y ocho años después, todavía me acuerdo de tus manos chiquitas guiando las mías.
María Isabel Gutiérrez
Hermana
Padre Miguel Santana
Párroco
Señor, acoge en tu seno a tu sierva Rosa María, que durante más de treinta años guió a quinientos de tus hijos pequeños hacia la Primera Comunión. Recuerdo las noches en que ella dirigía el rosario en la parroquia y su voz firme arrastraba a los demás cuando el cansancio nos vencía. Virgen de la Altagracia, recibe a quien nunca se quitó tu medallón del pecho. Amén.
Carmen Luisa Taveras
Hija, desde Miami
Mami, yo estaba en un avión cuando te fuiste. El domingo por la noche me llamaste y me dijiste "mi'ja, mañana ven" — así, tranquila, como si me estuvieras pidiendo que te trajera café. Llegué tres horas tarde. Nunca me voy a perdonar haber vivido tan lejos de ti.
Asociación de Catequistas de Santiago
Comunidad parroquial
La Asociación de Catequistas de Santiago honra la memoria de Doña Rosa María Gutiérrez, quien sirvió como catequista durante más de 30 años y preparó a más de 500 niños para recibir su Primera Comunión. Su servicio dejó una huella imborrable en nuestra comunidad parroquial.
En lugar de flores, la familia invita a honrar la memoria de Rosa María con una donación al fondo comunitario que ella tanto apoyó en vida.
Banco Popular Dominicano Cuenta de Ahorros: 812-456789-0 A nombre de: Fundación Comunitaria Rosa Gutiérrez Para: Fondo de asistencia a familias necesitadas de la comunidad
Parroquia Nuestra Señora de la Altagracia
Calle del Sol esq. San Luis, Santiago de los Caballeros
Formal — colores sobrios
Misa de cuerpo presente a las 9:00 AM seguida de sepelio en el Cementerio Municipal de Santiago. El novenario se celebrará del 4 al 12 de febrero en la casa de la familia Taveras, Calle 5 #42, Santiago, a las 7:00 PM cada noche. La última noche será en la Parroquia con Misa y Levantamiento de Banca.